viernes, 21 de marzo de 2008

suma y sigue


CARTAGENA

Sin saberlo, alumnos y profesores podrían haber estado expuestos a amianto la última semana en el Instituto de Enseñanza Secundaria de El Bohío, donde se están llevando a cabo obras de ampliación. Es lo que se temen los padres de los alumnos del centro, que exigen a la Consejería de Educación saber si la demolición del antiguo taller de Formación Profesional la semana pasada llenó de polvo con esa sustancia tóxica el instituto.

El problema estriba en la cubierta del edificio, que podría contener amianto, un material usado con asiduidad en las décadas de 1960 y 1070 en la construcción de centros educativos, y que actualmente está prohibido por ser pontencialmente cancerígeno.


Padres preocupados

El presidente de la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Cartagena y Comarca (FAPA), Emilio Bernal, reclama conocer si la comunidad educativa ha estado o está aún expuesta a riesgos para su salud. En concreto, si ha respirado amianto.

«Creemos que han estado expuestos hasta los trabajadores. Queremos saber si no se han cumplido los protocolos de seguridad en las obras de demolición. Estamos investigando si el edificio tiene más de veinte años y si fue construido con amianto», dijo Bernal.

El director del Instituto de El Bohío, Juan Molina, se reunió ayer en este centro con técnicos de la Consejería de Educación. «Me han dicho que echarán agua sobre los escombros para evitar más nubes de polvo. Deben cumplir las normas de seguridad y no como hasta ahora», afirmó Molina.

Una portavoz de la Consejería de Educación insistió ayer en que las obras de demolición se hicieron cumpliendo todas las normas de seguridad y de protección, y que por tanto no se está elaborando ningún informe para saber si el polvo contiene amianto.

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